EDITORIAL: Entramar la desmonumentalización

Desde su llegada a estas tierras, al invasor se le ha hecho costumbre construir y destruir lo que se diferencia de lo propio: lo otro. Narrar lo otro. Escribir lo otro. Retratar lo otro. “Educar” lo otro. “Civilizar” lo otro. Petrificar(nos) en una historia pasada barbárica; someternos “a su imagen y semejanza” pero opuesta e inferior. Así, se erigen monumentos entronando sus “victorias”, operativo histórico que se reedita hasta nuestros días. 

En base al exterminio sistemático de nuestros Pueblos, consecuencia del proceso colonial en Abya Yala, se impone la conformación de Estados Nacionales, a través de distintos monumentos simbólicos con formas de imágenes, banderas, leyes, tratados e instituciones. Se fuerza e instala el dispositivo entre vencedores y vencidos, estableciendo fronteras sobre las tierras y los cuerpos.

Hoy aquellas prácticas continúan ejecutándose en el Wallmapu, tal como los acontecimientos ocurridos el día de la sentencia por el asesinato del weichafe Camilo Catrillanca. En esa violenta jornada, 800 funcionarios de la Policía de Investigaciones allanaron Temucuicui, en un monumental operativo antidroga, emergiendo un nuevo imaginario racista: lxs “mapuche narcos”. 

Pese a la represión material y simbólica, los Pueblos, colectivos y orgánicas territoriales han ejercido su derecho a cuestionar y derribar las iconografías coloniales. De este modo, la intervención de monumentos ha sido una de las tantas acciones de reivindicación de los Pueblos que debe ser imaginada, dialogada, entramada y sostenida. 

En este contexto, en el epulechi número, Yene navega por distintas vivencias en Wallmapu y Abya Yala con el propósito de Entramar la desmonumentalización. Como oleajes de (re)sentir anticolonial y antirracista, Yene enlaza formas de resistencia y prácticas que cuestionan la memoria oficial y la institucionalidad, entretejiendo la lucha directa contra los símbolos de poder. 

En este navegar, recorreremos experiencias de pu wenüy en múltiples formatos. Desde Puelmapu, Viviana Ayilef, Mauricio La Chola Poblete, el Kolektivo Kultrunazo y Cecilia Palma; desde San Cristóbal de Las Casas a Ruperta Bautista y Marc Delcan Albors, miembro de la Reci y Ona Ediciones; desde Ngulumapu Viviana Ahumada, Ange Valderrama Cayuman y Kütral Vargas Huaquimilla; desde las costas nortinas Felipe Rivera del Pueblo Chango; desde las costas centrales Kallpa Markamaru y Kevin Magne, desde Santiago fütawaria Belén García Basaez y Fernanda Cárdenas Infante de Pizarra Chueca, Gabriela Contreras Eugenia Calquín y Paula Baeza Pailamilla. 

Yene Revista, en este epulechi witral, refuerza el respeto por la escritura del mapudungun y lenguas originarias que nos acompañan, desde la libertad y decisión sociolingüística, reafirmando la autodeterminación escritural, propia de cada territorio. 

Esperamos que las profundidades, cantos y viajes de Yene Revista nos permitan navegar para entrelazar encuentros y re-encuentros, para seguir construyendo procesos colectivos de descolonización. Que este epulechi witral potencie escrituras e imágenes caudalosas, estremeciendo las aguas estancas de los monumentos, para confluir en un bello y necesario (re)encuentro de re(ex)sistencias territoriales, más allá de las pandemias, confinamientos y violencias

¡Amulepe taiñ wirin, taiñ aiwiñ, taiñ weichan, basta de violencia estatal y de la criminalización de los Pueblos!