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Instrucciones para reconocer el racismo corporal: reflexiones

Por Ruperta Bautista

El siguiente texto, es una mirada de cuerpos. Miradas y percepciones desde la vivencia de cuerpos racializados. 

1.- Desde lo visual: 

Los ojos, receptor de estímulos luminosos. 

Reconocerás el racismo, por ejemplo, cuando te mira portando vestimenta de un pueblo originario. Si bien, esos ojos deberían ver el arcoíris de belleza, el vuelo de las aves, el campo con el sembradío, el resultado no es ese. Lo que ve la mayoría de los ojos racistas es: 

al “indio”, 

al “ignorante”, 

al “sucio”, 

al “mal hablado”. Se activa la carga de psique.  

Entonces, si eres de un pueblo originario ves al racista. 

Te mira, desde la ventana de su alma. Así, te muestra que en sus ojos hay descomposición, rencor, odio y desprecio. 

Comprenderás que eres diferente. 

Quizás el racista lo traslade a pronunciar, a través de los ojos, su lenguaje de aborrecimiento. Su imposibilidad de hacer lo que tú puedes hacer. 

Entonces, 

esos ojos insanos e infectados, se incrustan con rencor hacia tu cuerpo. 

Comienza a recorrer desde los pies, 

subiendo a tus rodillas, 

toca tus muslos y llega a la cintura. 

Alcanza el pecho, 

pasa por tu cuello, 

llega al rostro, 

recorre las dos orejas, 

la cabeza y los cabellos. Esa mirada penetra a tus ojos.

Justo ahí es cuando se puede ver que esos ojos nos son amigables. Esos ojos no son respetuosos. Son ojos que expresan enemistad hacia tu presencia por ser diferente a lo que está normalizado como aceptable, según su sociedad. 

2.- Desde lo palpable: 

Las manos, extensión corporal importante del cuerpo humano. Los dedos poseen una gran cantidad de terminaciones nerviosas. Tienen tanto poder que, con una palmada suave en la espalda, se puede expresar una demostración respetuosa hacia otra persona. Con las manos juntas, cerca de la boca, inclinando además la cabeza, se puede demostrar el máximo respeto hacia otra persona. En las manos, también, encontramos la proporción áurea de nuestro ser de luz.

Si deseas identificar las manos de un racista, las que usa hacia ti, se puede reconocer de distintas maneras, lamentablemente. Formas dolorosas. Muchas manos dirigidas por los racistas, son usadas para tomar un arma de fuego,

disparan sobre cuerpos: niños, mujeres, hombres y ancianos, 

sobre todo de pueblos originarios.  

Esas manos no son de luz, son manos que tienen el rojo goteante de la sangre de cuerpos inocentes. 

Las manos racistas, son esas manos que firman sobre un papel los acuerdos, convenios y tratados para que, muchas otras manos, lleguen a las tierras ancestrales. Manejan  máquinas para secar los ríos, 

destruir las montañas sagradas,

destruir los campos y tierras ancestrales. 

Son las manos del racista que se piensa con el permiso de hacer lo que quiera, para mostrar su falsa superioridad. 

En el escenario de la vida, las personas que usan sus manos para acabar vidas, son  inferiores y diminutas de todo lo mínimo que hay en la faz de la madre tierra. 

3.- Desde la expresión

La boca, es donde se emiten palabras que sanan. 

Palabras que curan. 

Palabras espirituales. 

Palabras que limpian el alma. 

Estas palabras salen de la boca de los miembros de pueblos originarios. 

Pueden hablar con la lluvia, 

con el cielo, 

con los animales, 

con las plantas, 

con los ríos o con el viento. 

Una alerta, de boca racista, son las que, con sus dichos, considera superior a otras personas. Son palabras perturbadas. Las personas racistas, usan la boca para transmitir lenguaje violento. Vomitan palabras negras y sucias sobre tu cuerpo. 

Son palabras que han guardado desde sus entrañas en el paso del tiempo, porque en su familia, en su sociedad las alimentaron con mentiras. 

Sus bocas sienten odio de sí mismas. Quizás, ese odio es porque saben que no tiene raíz, no saben quiénes son. 

Están disipados en la vida. 

Son personas perdidas, sin rumbo porque su ch’ulel[1] se fue, dejándolas huecas en su propio cuerpo, y sienten desprecio hacia los demás. 

Saben que las palabras que usas tú, que eres de un pueblo originario, son las que te enseñaron desde los tiempos ancestrales. Son palabras aprendidas desde la primicia de los tiempos circulares,  

antes del tiempo corto, 

antes del tiempo con final. 

Son las palabras que se expresan en el lenguaje de la lluvia, 

del viento, 

de la noche, 

de la luna, 

y muchas veces del universo. 

Tu boca solo expresa palabras sagradas, 

palabras con las que convives constantemente 

con los árboles, 

los pájaros, 

el relámpago, 

el sol y la tierra

De la boca de la persona racista se emite tanto odio, probablemente, un odio interior. Entonces, son capaces de mentir. Dicen y forman palabras que no son reales. Destruyen tu corazón, para devastar la organización que hay en tu comunidad. 

Las palabras que enuncia la boca de las personas racistas no tienen dignidad,  

son palabras que hieren tu cuerpo, 

tu espíritu, 

tu mente. 

Son palabras que no trasciende a las palabras venerables. 

Las bocas racistas tienen en su palabra la frase ley, con la que imponen su daño, pero esa palabra es diminuta ante las leyes de la vida, 

las leyes del universo. 

Con su boca se nombran transcendentales y omnipotentes. 

Que lo que dice su boca se debe hacer. Cuando no lo logran, se sienten con más odio, y entonces, empiezan a culpar sin ninguna sabiduría. Cambiaría esta palabra por conocimiento.  

Te culpan de algo que no hiciste. 

Te responsabilizan de algo que ellos o ellas hicieron. 

Pero en el fondo de su malicia, lo hace para dividir la comunidad, 

para romper la organización. 

Son capaces de organizar un conjunto de mentiras: quieren destruirte/nos. 

Quizá les crea su gente: hombres y mujeres adiestrados a falsificar.

La gente de pueblos originarios, quienes hablan el lenguaje sagrado, sabe que quienes mienten son ellas. Son las personas racistas quienes, muchas veces, llegan a tu comunidad disfrazadas, mostrando interés en tu lucha constante pero, en su condición de personas racistas, llegaron con la idea de devastar.  

Pero eso no se logrará, porque muchas personas de los pueblos originarios  hablan el lenguaje venerable, ese que va más allá de las leyes humanas. 

Entonces, deja que siga con su odio. Mientras tú, sigue hablando con la tierra, 

sigue usando el lenguaje del jaguar. 

Estas personas racistas son diminutas, crecerán hasta cuando entiendan que odiando a los demás se odian a sí mismas con su corporalidad. No llegarán a alcanzar la palpitación del tiempo. Se concentran en sí mismos, su odio. 

4.- Desde la ideología: 

El pensamiento, es todo transcurso ideológico que se genera desde la mente. 

El pensamiento también puede ser una idea o representación mental sobre algo o alguien. 

Es entonces, que esos pensamientos, rancios de las personas racistas se dejan ver, 

sentir, 

oler y palpar en diferentes formas sobre los cuerpos originarios. 

Con esos pensamientos pueden llegar a dañar. Estrategias de milicia. Utilizan todo tipo de artificios para ultimar a gente inocente. Asesinan a aquellos que ven diferente. Con ese pensamiento hacen guerras en diferentes formas y tamaños. Todas esas guerras tienen el color rojo, el olor de la sangre de gente buena. Porque aquellas personas racistas quieren exterminar a los miembros de los pueblos. 

Con esos pensamientos, la gente discriminatoria usa su ciencia. Usa su tecnología, para destruir pueblos y naciones completas. 

De esos pensamientos racistas también los usan para escribir sus tratados, 

leyes, 

códigos 

para fundamentar y justificar sus formas diversas.

Imponen su pensamiento destructivo, 

sobre los cuerpos, 

sobre personas de pueblos originarios. 

Imponen sus acciones negativas sobre los cuerpos de otros seres vivos, 

como las montañas. 

Las destruyen con sus maquinarias. 

Consumen el agua y las venas de la madre tierra. 

Con sus leyes justifican sus robos territoriales.

Robos a los dueños ancestrales de las tierras. 

Es con el pensamiento surgido, en el conjunto de ideas y acciones, que violentan la vida de otras personas, 

Miembros de pueblos originarios. 

Es toda la destrucción creada en el pensamiento. 

Accionada con sus ojos

las manos

la boca

el pensamiento del segregacionista.

Quiere ser el único, por su racismo intolerante.  

Son personas que viven con su racismo, que es la expresión más clara de la pobreza y miseria espiritual de quien la cultiva.  

El racismo que vivimos constantemente antsviniketik[2] está enraizado, desde la colonización, que seguimos viviendo de manera sutil. Hoy en día, practicado también en sus diferentes fases por los Estados y Naciones. 

Lo que pretenden y quieren es homogenizar, violentando principalmente a nuestros pueblos. Desfiguran la historia de los pueblos, construyendo historias suyas para  cubrir sus necesidades de impositores. 

[1]  Espíritu, alma, conciencia.

[2]  Mujeres y hombres.


Ruperta Bautista

Educadora popular, escritora, antropóloga, traductora y actriz Maya Tsotsil. Autora de poemas, ensayos, guiones de teatro y narrativa. Ha publicado en México, Ecuador, Estados Unidos, Italia, Canadá, Francia, España, Suecia y Escocia. Algunos textos suyos han sido traducidos al inglés, francés, italiano, catalán, portugués y sueco.


Intervención de imagen de portada: Paula Baeza Pailamilla

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